enero 8, 2019

Cirugía Anorectal

Tratamiento quirúrgico de la enfermedad perianal

El tratamiento quirúrgico de la enfermedad perianal se elige en función del tipo de lesión perianal, de la sintomatología y de si existe o no inflamación del recto (proctitis) asociada. Puede dividirse a grandes rasgos en una cirugía local para el tratamiento específico de las lesiones perianales y, una cirugía mayor o radical, mucho menos frecuente y reservada para casos graves de enfermedad perianal.

Pliegues cutáneos

Rara vez necesitan ser extirpados mediante cirugía ya que en la mayor parte de los casos son asintomáticos. Sin embargo, si son grandes y numerosos pueden dificultar la higiene de la zona y provocar una mayor irritación perianal debido a las frecuentes deposiciones en la EC, por lo que se recomienda su extirpación mediante anestesia local.

En caso de que la enfermedad esté activa, no deben ser extirpados, ya que el riesgo de reaparición es mayor y su correcta curación puede verse retrasada y dificultada.

Abscesos

En este tipo de lesiones se recomienda realizar cuanto antes un drenaje quirúrgico, eliminando una pequeña porción de piel mediante la realización de una incisión simple. De este modo se alivia el dolor evitando la progresión del absceso y la posible aparición de fístulas. En aquellos casos en los que el absceso sea de gran tamaño, se puede colocar una sonda en el mismo, para facilitar el drenaje o la irrigación (limpieza). Además del drenaje, es necesario administrar simultáneamente tratamiento antibiótico.

Fístulas

Antes de proceder con cualquier tratamiento quirúrgico de las fístulas, es necesario evaluar la actividad de la enfermedad intestinal y la afectación rectal a través de una colonoscopia, completando los estudios en muchas ocasiones con resonancia pélvica o ecoendoscopia, teniendo en cuenta que la mayoría de las fístulas asociadas a la enfermedad inflamatoria intestinal son fístulas complejas. Hay que tener muy claro la estrategia terapéutica a seguir en el tratamiento de la enfermedad fistulizante que siempre conlleva un manejo multidisciplinar (gastroenterólogo, cirujano y radiólogo).

Fisuras y úlceras

Lo más común en casos de Enfermedad inflamatoria intestinal, es la aparición de úlceras de gran tamaño y profundidad, que no suelen ser dolorosas a no ser que exista infección. Generalmente, suelen curar de manera espontanea y por lo tanto no requieren cirugía, a no ser que exista dolor intenso y falta de mejoría tras el tratamiento farmacológico.

Estenosis anal

Si existe dificultad para evacuar por estrechamiento del esfínter anal, ésta puede solucionarse mediante la dilatación digital del mismo (introducción de dos dedos pulgares en el orificio anal, que se irán separando progresivamente hasta conseguir una dilatación adecuada del esfínter). Si la estenosis es más compleja (la zona de estrechamiento abarca más que el esfínter, existen fístulas asociadas o inflamación rectal grave) puede ser necesaria la dilatación quirúrgica o aplicación de Botox para relajar el canal anal.

Hemorroides internas

El tratamiento tópico con pomadas o esteroides suele ser bastante efectivo y suficiente. Sin embargo, si producen sangrado rectal (rectorragia), puede estar indicada la realización de cirugía llamada hemorroidectomía.

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